La nueva “anormalidad” en las videoconferencias

Quizás sea una perspectiva muy personal pero después de tres meses de confinamiento que nos ha “obligado” al teletrabajo y con ello a avanzar en los canales de comunicación tecnológicos como son las videoconferencias en sus diferentes ofertas, microsoft teams, zoom, skype, entre otros sugiero una reflexión sobre su uso.

Por un lado, es un canal que de alguna forma suple a la parte presencial y es la aproximación más cercana a las personas que participan siendo para esto la imagen un elemento diferenciador y esencial.

Sin embargo, he participado en varias videoconferencias en el que el uso de la cámara está desactivado. En aquellos casos que ha sido posible tener la confianza para entrar en conversación de por que es así hay varias respuestas al respecto: problemas de conexión, no tener una buena cámara, estoy con el teléfono, etc.., sin embargo, una respuesta que ha sido repetitiva es que es una norma de la organización de que no se utilicen las cámaras.

En los tiempos que corren al menos me sorprende la aplicación de esta norma. Vivimos en unos niveles de comunicación que la imagen es importante y estar en una pantalla participando en una videoconferencia con avatares ocultos no ayuda a la conversación, la empatía, y la concentración en los contenidos de la reunión. Quizás sea para preservar los entornos domésticos de las personas, quizás sea para no mostrar los entornos laborales, si bien en estos momentos de tantas soluciones hay recursos suficientes para conseguir ese objetivo, y sin embargo humanizar las reuniones.

Como lo veis????

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